En Santa Ana llevamos más cinco meses con una pregunta que la Municipalidad todavía no ha respondido con claridad: ¿qué está pasando con el Departamento de Promoción de Género y con sus programas?

Podría parecer un asunto administrativo. Una plaza vacante, un concurso que no concluyó o un proceso de contratación pendiente. Pero no estamos hablando de cualquier puesto.

Este departamento tiene a su cargo programas de formación para el empoderamiento de las mujeres y la promoción de masculinidades positivas, acciones de la Red Cantonal de Prevención de la Violencia, prevención del acoso sexual callejero, violencia contra las mujeres en el escenario político, bullying e ideación suicida. También desarrolla atención psicológica para mujeres en riesgo de violencia y espacios seguros para niñas y niños en situación de vulnerabilidad, como las "Casitas de Escucha".

Por eso, cuando esta estructura permanece sin una persona responsable durante meses, la pregunta no puede ser solamente cuándo se llenará la plaza. Debemos preguntar qué ha ocurrido con los programas y, sobre todo, con las personas que dependen de ellos.

¿Quién está dando seguimiento a las mujeres que necesitan atención? ¿Qué ha pasado con los procesos de prevención? ¿Quién garantiza la continuidad de los servicios? ¿Qué medidas tomó la Municipalidad para evitar que esta vacante afectara a la población? Estas preguntas fueron planteadas desde los mecanismos correspondientes, sin embargo la información no fue presentada a tiempo, ni completa.

La prevención de la violencia no es un lujo ni un tema secundario en las funciones de una administración cantonal. Muchas veces su éxito consiste precisamente en aquello que nunca llega a ocurrir: una situación de violencia detectada a tiempo, una persona que encuentra apoyo antes de llegar a una crisis, una niña o un niño que cuenta con un espacio seguro.

Santa Ana necesita gobiernos locales que no solamente reaccionen ante los problemas, sino que tengan la capacidad de prevenirlos. Por eso exigimos información clara, transparencia y respuestas sobre lo ocurrido durante estos casi cinco meses, ya que cuando detrás de esa plaza existen programas de prevención, atención y protección, la espera puede tener consecuencias humanas.

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