Andy Villalobos no habla de estadísticas como quien reporta números, sino como quien cree que la información bien comunicada puede cambiar la relación entre una comunidad y su gobierno local. Desde la Municipalidad de Santa Ana, impulsó junto con la Alcaldía el Observatorio Comunal Solidario, una plataforma diseñada para transformar datos municipales en información real y accesible para todos los vecinos. El punto de partida, según Villalobos, es simple: que la gente sepa qué hace su municipalidad y pueda exigirle más.

La plataforma ofrece mapas temáticos con amenazas naturales, cobertura vegetal, rutas de recolección y plan regulador, además de dashboards con datos de seguridad cantonal, gestión financiera, inversiones y obras, y contraloría ambiental.

Pero su función menos conocida y más poderosa es la Contraloría de Servicios, un canal que Villalobos señala como una de las mejoras concretas de este proceso: el formulario fue rediseñado, ya recibió ocho denuncias y todas fueron debidamente tramitadas por Seidy Bermúdez Chacón, funcionaria a cargo de la recepción de denuncias. Presentar una queja, consulta o sugerencia toma minutos y la respuesta está garantizada en cinco días hábiles. Y aunque el equipo trabaja con recursos acotados para comunicación, Villalobos adelantó que viene un boletín trimestral con infográficos sobre el cantón.

Usarla, sin embargo, es solo la mitad del trabajo. Santa Ana es el cantón con el mayor Índice de Desarrollo Humano del país según el PNUD y la UCR, y esa distinción hace la exigencia ciudadana más legítima aún. El cantón figura entre los más congestionados del país según el Índice de Competitividad 2024, con pérdidas de hasta 6 minutos por cada 100 metros recorridos, y sus vecinos han vivido cortes y racionamientos de agua recurrentes que la plataforma todavía no refleja.

Datos como la movilidad, la calidad del agua de los ríos o el seguimiento a procesos de compra pública aún no están integrados, y son exactamente el tipo de información que una plataforma como esta tiene el potencial de visibilizar con el fin de continuar mejorando el bienestar de los habitantes del cantón.

El Observatorio ya tiene la base y la vocación correcta, y el siguiente paso depende de la comunidad, que lo use, y exija que crezca. En un país con altos niveles de polarización y desconfianza institucional, la transparencia municipal es una herramienta de democracia real. Esa herramienta ya está en nuestras manos, ¡usemosla!

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