En la Asamblea Legislativa hay un proyecto que puede cambiar la forma en que pagamos la luz, éste es el expediente 23.414, «Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional», ya aprobado en primer debate el 26 de mayo. El nombre suena complicado, pero lo que decide es simple: quién produce la electricidad que usamos y cuánto nos va a costar.
Hoy, el ICE organiza todo el sistema eléctrico del país. Es decir, decide qué plantas se construyen, cuándo, y cómo se reparte la energía para que nunca falte. Gracias a eso, pagamos la luz más barata de Centroamérica y casi el 100 % de las casas tienen electricidad.
Este proyecto propone cambiar eso. En vez de que el ICE planifique todo, crea una especie de mercado donde empresas privadas, distribuidoras y grandes clientes compran y venden electricidad entre ellos, manejado por una nueva oficina separada del ICE, la cual recibe el nombre de ECOSEN.
Lo que pasó con los vecinos
Esto ya lo vivieron nuestros vecinos. En los noventa, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá y Nicaragua privatizaron su electricidad prometiendo tarifas más bajas. Los datos dicen otra cosa: según cifras de la CEPAL recopiladas por el investigador Alberto Gutiérrez, Costa Rica paga hoy unos 13 centavos de dólar por kilovatio-hora, frente a cerca de 23 centavos en los países vecinos que sí privatizaron.
Se estaría por «desmantelar lo mejor que tenemos e imitar lo peor de otros países».
En Panamá, un gráfico del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica muestra que, tras la privatización de 1997, la tarifa residencial dio un salto brusco y dejó de ser estable. Gutiérrez lo resume así: se estaría por «desmantelar lo mejor que tenemos e imitar lo peor de otros países». Y en esos esquemas, suele pasar que quien más consume (las grandes industrias) paga menos, mientras el usuario común paga más.
Quién empuja el cambio
¿Quién empuja este tipo de cambios? Empresas como la italiana Enel, quien cuenta con fuerte presencia regional, y en un comunicado de 2021 expresó que confiaba en que pronto se «faculte a los generadores privados para exportar energía a través del MER», en referencia al caso específico de Costa Rica. El interés no se esconde y los representantes de las empresas privadas no escatiman en fondos para impulsar este proyecto de ley en la Asamblea Legislativa.
A esto se suma que la Contraloría ya encontró que el ICE ha pagado a empresas privadas más de lo debido. Mientras al ICE producir electricidad le cuesta en promedio 37,8 dólares por megavatio-hora, a los generadores privados les paga cerca del doble: 74,3 dólares por esa misma cantidad. Esa diferencia también la pagamos todos y todas en el recibo.
Esta iniciativa legislativa aguarda aún su votación definitiva, y el respaldo necesario no es certero; el desenlace permanece abierto. Sin embargo, resulta evidente quiénes obtendrían beneficios y quiénes asumirían el costo: nuestras familias, mes a mes. Es vital informarse y cuestionar; no permitamos que nos presenten como un avance tecnológico lo que en naciones vecinas ya demostró ser un rotundo desacierto.